Una nueva bodega hispano-suiza de Campo de Borja se estrena en el mercado con un crianza de garnacha

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Palmeri Sicilia, una nueva bodega integrada en la Denominación de Origen Campo de Borja, se estrena en el mercado. Lo hará con un tinto crianza monovarietal de garnacha del que comercializará el primer año 9.500 botellas, una cifra que irá aumentando progresivamente hasta alcanzar su producción "óptima", que sumará las 25.000 botellas.

"Dado que nuestra producción no es muy elevada queremos apostar por un producto de calidad", explica Jesús David Cuartero, enólogo y uno de los socios de esta bodega situada en la localidad zaragozana de Tabuenca y que cuenta con capital suizo. De hecho, Palmeri Sicilia es una sociedad en la que participan al 50% los tres hermanos Cuartero –Jesús David, Eduardo y Rafael– y dos socios suizos –Erika Heiniger y Ulrich Breitschmid-.

El proyecto arrancó en tierras italianas. En concreto en una bodega de Sicilia, de nombre Tenuta Palmeri, en la que Jesús David Cuartero trabajaba, cada campaña desde 2009, en la elaboración de los vinos. "Yo me dedicaba a la construcción, quería cambiar y siempre me ha gustado el mundo del vino", explica. Así que decidió estudiar un módulo de viticultura en Madrid.

Terminado el curso trabajó en una bodega de Borja, pero quiso ampliar su formación y se matriculó en un grado superior en Cariñena. "No podía compatibilizar las dos cosas así que me centré en los estudios, y cuando terminé, casi por casualidad, acabé trabajando en Sicilia", explica. El propietario de la empresa, detalla Cuartero, le propuso construir una bodega en España y el aragonés supo de inmediato cuál era el lugar perfecto: su pueblo natal, integrado en una de las prestigiosas denominaciones aragonesas.

"Teníamos viñas y una vieja construcción de mi abuelo, del año 1945, que aunque necesitaba una reforma total podía ser el punto de partida", señala este enólogo, que animó a embarcarse en el proyecto empresarial a sus dos hermanos: Eduardo, de 36 años, que también trabajaba en la construcción, y Rafael, tres años menor, que tiene además un taller de maquinaria.

Jesús David Cuartero reconoce que la propuesta de su entonces jefe le provocó cierto vértigo, teniendo en cuenta las circunstancias del mercado y la situación de crisis en España. "Asustaba un poco pensar que íbamos a montar una bodega cuyo vino no podríamos comercializar hasta tres años después", señala.
 

Inversión

Y así fue. La bodega se hacía realidad en 2012, pero es ahora cuando sus vinos están listos para conquistar el mercado, dado que como se trata de un crianza tiene que permanecer 24 meses en bodega, y un mínimo, según las normas de la denominación situada a los pies del Moncayo, de seis meses en madera, "aunque el nuestro lleva un año", matiza Jesús David Cuartero.

Palmeri Sicilia, en la que se ha realizado una inversión cercana al medio millón de euros, es una pequeña bodega de unos 350 metros cuadrados dotada de 60 barricas de roble americano y francés y seis tinas, tres de madera y tres de acero inoxidable, de las que cuatro tienen una capacidad de 5.000 litros y las otras dos pueden albergar 4.000 litros cada una.

Para la producción de sus vinos cuenta en la actualidad con nueve hectáreas, aunque los propietarios de la bodega tienen previsto ampliar la superficie en la próxima campaña hasta las 17 hectáreas. Todas sus viñas, de producción en vaso, son de garnacha, algunas de ellas de hasta 50 años de antigüedad.

La bodega mantiene en su nombre sus raíces italianas. "Fue allí donde nació el proyecto", explica Cuartero. Pero el vino es también un homenaje a la tierra en la que se produce. "Se llama Palmeri Navalta porque la sierra de Tabuenca se conoce como Nava Alta", puntualiza.